PREPARAR LAS ESCUELAS PARA EL MUNDO QUE YA LLEGÓ

“Estamos en medio de un shock económico representado por la pandemia y la
cuarentena, a los que hay que sumar cambios en las tecnologías” expresa Diana
Mondino, profesora de finanzas de la UCEMA quien habló de la nueva situación
laboral. Y señaló que “preparar a los jóvenes para el futuro requiere
preparar hoy a las escuelas”

 

 

Por: Diana Mondino
Resumen del webinar organizada por SIRO, servicio de recaudación, para representantes legales, directores y docentes de colegios.

Las escuelas harían bien en adoptar estrategias de crisis, cualquiera sea la situación propia, de sus alumnos y su comunidad. Los cambios que tendremos son inexorables. Los puedo sintetizar en tres grandes grupos (hay más, por supuesto): Reducción de costos fijos, adaptación de la escala o tamaño de la escuela y modificar o mejorar el “servicio educativo”.

Para reducir costos fijos deben considerarse aquellos costos que no sean propios de la función intrínseca de la escuela. Reducir costos de cobranza, de servicios de terceros (seguridad, maestranza) son los ejemplos más simples. Son servicios indispensables, que deben ser analizados desde una óptica profesional y no con el espíritu colaborativo habitual en una escuela.

Si la cantidad de alumnos por aula se ve modificada es válido analizar qué funciones se prestan en un aula y si en realidad es necesaria un aula. Por ejemplo, en lugar de explicar un tema y luego dar tarea, pudieran invertirse las actividades y que los alumnos lean o busquen o utilicen material previamente y que luego con la ayuda del profesor se hagan las prácticas.

Otra posibilidad es colaborar con otras divisiones o colegios y que haya profesores especializados en ciertos temas con otros que sirven de apoyo. No siempre se podrá utilizar una misma clase grabada para verla una y mil veces en distintos momentos, pero ciertamente se puede generar excelente material al mismo tiempo que se reducen tiempos y costos. Esto permite adaptar la escala o tamaño de la escuela, potenciando sus capacidades por medio del intercambio con otras escuelas, o turnos. Los maestros saben llevar de la mano a un niño/a que comienza a hacer palotes y continúan con esa actitud de servicio durante toda la escolaridad. Sin embargo, es sorprendente lo que puede lograr la colaboración entre los chicos.

De esa manera se potencia las capacidades de comunicación y aprendizaje. No es una exageración:

hay experiencias en otros países donde los niños se explican entre ellos… ¡el Teorema de Pitágoras! No es fácil modificar el concepto de aula por edad y migrar a un sistema de evaluación por niveles. Pero sí se pueden realizar actividades en la que la preparación de los chicos será superior, y los profesores podrán repartirse las tareas.

Un elemento final –no vinculado con la educación, pero sí con los recursos que la escuela dispone- es el uso de las instalaciones. Permitir en contra-turno este uso para actividades con adultos, en talleres o deportes, no sólo es una fuente de ingresos adicional sino una forma de inserción de la comunidad.

Nota publicada en la Revista del Consudec
Noviembre 2020